Tuesday, March 18, 2008

Formacion social boliviana por Crescencio Chamani

LA FORMACION SOCIAL ABIGARRADA BOLIVIANA EN FUNCIÓN DE PODER
Crescencio Chamani Mareño. INSSB


Con el objetivo de descalificar de “indio”, la derecha boliviana, principalmente la oligarquía cruceña (Oriente boliviano. Departamento de Santa Cruz) califica al presidente Evo Morales Ayma como mestizo, esto por su apellido paterno (intentando demostrar que no existe lo “indio”; peor aún una intelectualidad india), la izquierda lo tilda de reformista e indigenista. Entre estos dos apelativos el presidente se tambalea, sin otro recurso que recurrir a la masa indígena en sus diferentes expresiones para recibir apoyo político.
La oligarquía del oriente boliviano que agrupa ganaderos, agroindustriales y terratenientes, (algunos de ellos hijos de inmigrantes europeos, con un claro discurso racista. Apoyados por la Internacional Nacional-Socialista atrincherados en el Comité Cívico de Santa Cruz, Prefectura Departamental y Empresa Privada, son el principal foco de secesión y subversión de la llamada “Media Luna”, que supuestamente agrupa férreamente a los departamentos orientales de Santa Cruz, Beni y Pando; arrastrando a los departamentos vallunos de Cochabamba, Chuquisaca y Tarija; en realidad es la articulación de las oligarquías departamentales más retrógradas.
La contradicción principal contestataria de estas oligarquías constituyen pueblos denominados “originarios” (selvícolas, marginados y explotados) que ven el momento preciso de hacer prevalecer sus derechos frente al avance depredador de nuevos latifundistas que deterioran sus bosques cada vez mas escasos. Por las políticas neoliberales y de globalización implementados por gobiernos fascistas como Hugo Banzer Suárez (Partido: Acción Democrática Nacionalista), nacionalistas como Víctor Paz Estensoro y Gonzalo Sánchez de Lozada (Partido: Movimiento Nacionalista Revolucionario) y socialdemócratas como Jaime Paz Zamora (Partido: Movimiento de la Izquierda Revolucionaria) Producto de la dictadura militar de Banzer y de su periodo constitucional, tiempo en el que ministros, como el de educación Edim Céspedes ofrecía a la venta selvas vírgenes en periódicos europeos. Otra forma más desvergonzada fue la repartija de tierras a sus conmilitones, por lo tanto aparecieron nuevos terratenientes como Branko Marincovic, propietario de enormes extensiones de tierra del tamaño de las ciudades de La Paz o Arequipa y sus alrededores. Estos actos de corrupción fue una norma en los últimos gobiernos, que hoy cuestionan la nueva constitución política del estado donde se contempla la expropiación de esos latifundios.
Como efecto de las políticas neoliberales, la gran masa de indígenas y mineros del sector occidental de Bolivia (especialmente del altiplano) desplazados hacia el oriente boliviano, quienes asentados como colonos, “cocaleros” (Productores de coca) y trabajadores eventuales, constituyen el principal bastión del actual presidente , su principal discurso es de unidad, revolución y socialismo.
El discurso político del indigenismo boliviano se centra en la constitución de nuevos grupos de poder y de presión, en este caso “Poder Indio”, Para algunos Evo Morales es la encarnación de un nuevo “Pachakuti” (retorno revolucionario a los ancestros culturales) o revolución india para la construcción de un país contestatario al sistema occidental. El sistema político a reimplantarse sería el II incario; el poder hegemónico serían aimaras, quechuas y otras nacionalidades de las 36 existentes. En el extremo radical de estas corrientes, algunos son excluyentes, nada de mestizos y blancos (karas, en el apelativo aimara) o blancoides, en el más puro pensamiento del indianista Fausto Reinaga Chavarría.
Parafraseando a Mariátegui podemos decir que “el problema del indio es el problema de Bolivia (en el original Perú), no puede encontrar su solución en una fórmula abstractamente humanitaria”. Esto porque entre los indigenistas bolivianos, Alcides Arguedas, casi a principios del siglo pasado (un funcionario liberal blanco o criollo según los indianistas), en su obra “Raza de Bronce”, creía en el futuro de los indios como próximo poder político, aunque en su obra “Pueblo Enfermo” entra en flagrante contradicción con este postulado porque tiene conceptos peyorativos para el “Indio”. Franz Tamayo (Un terrateniente mestizo, según los indianistas) Autor de “La Construcción de la Pedagogía Nacional” aboga por el indio, creía que la educación era el único instrumento de liberación. Fausto Reinaga, indianista (otro mestizo según la derecha boliviana), en su obra “Revolución India” propone todo el poder para los indios; la principal contradicción es la “lucha de razas” y no así la “lucha de clases” que sustentaba como exmilitante del Partido Comunista Boliviano; en consecuencia, el principal problema nacional es de razas, (concentró su tesis en la cuestión biológica de la raza) paradójicamente esta tesis concluye con: ¡Indios de todos los países, uníos!
Reinaga afirma que la civilización occidental, que incluye la filosofía y la religión (razón y Dios, respectivamente), sometió al indio moral y físicamente; son pues mentalidades depredadoras, que inducen a las confrontaciones fratricidas, donde no se puede dar nunca una unidad y lucha de contrarios que lleve hacia situaciones superiores, algunas de ellas son el cristianismo y el marxismo; en el plano estrictamente boliviano, las corrientes indigenistas, engendrados por mestizos blancos y blancoides.
El “pensamiento amáutico” de Reinaga propone la contemplación del universo, sólo en estas condiciones mínimas es posible establecer armonía entre el hombre y el cosmos, puesto que la civilización occidental es exclusivamente antropocéntrica y planetaria, de ahí su afán de supremacía sobre sí mismo y la naturaleza, esta mentalidad galáctica permite contemplar la inmensidad del cosmos y la pequeñez del hombre, esta actitud sólo será posible por medio de la “revolución india” que implementará una nueva educación
La dura crítica contemporánea contra Reinaga surge a partir de su posición símil de antitético contra el uso doméstico de la coca, parafraseando a Jaime Mendoza y Rigoberto Paredes (indigenistas liberales) afirma que la coca bestializa, embrutece y degenera al indio, siendo que hoy se conoce sus propiedades medicinales y nutritivas, a partir de este posicionamiento se lo descalifica como un advenedizo al movimiento indianista El proletariado minero, cuyo origen étnico es el indígena reaccionó negativamente contra Reinaga (calificándolo de reaccionario), cuando afirmó que la masticación de la hoja de coca a creado efectos nocivos, como es el del embrutecimiento; la réplica de la vanguardia minera es que la masticación de la hoja sagrada le coadyuva sobrellevar el duro trabajo en los socavones de angustia, es el elemento que le induce a una honda reflexión sobre su rol protagónico en la necesidad de la revolución y construcción de una sociedad socialista. Con Mariátegui concluimos en que “La solución del problema del indio tiene que ser una solución social. Sus realizadores deben ser los propios indios”
En la década de los setenta emerge el Movimiento Katarista, en memoria de Julían Apaza, más conocido como Tupac Katari (denominativo aimara que significa líder guerrero como la serpiente). Uno de sus más preclaros líderes, Víctor Hugo Cárdenas (aunque su verdadero apellido es aimara: Choquehuanca) terminó sirviendo como vicepresidente al defenestrado neoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada. Según algunos misticistas Evo Morales Aima, encarna el tercer Katari ,El segundo habría sido: Pablo Zárate, el temible “Villca” (en aymara y quechua: mentor), muerto por sus aliados liberales en el siglo pasado; por otra parte de acuerdo a la cosmovisión andina Evo Morales Ayma y Alvaro García Linera (Vicepresidente de Bolivia) son “ch´ullas” en aimara y quechua (impares); por lo tanto, nunca tendrán éxito en su gobierno por la carencia de su complemento necesario que es la mujer. Lo imperioso es el chachawarmi (categoría aimara: hombre-mujer), pareja conformado por el varón y la mujer en igualdad de condiciones, derechos y obligaciones.
Álvaro García Linera, excombatiente del Ejército Guerrillero Tupak Katari (E.G.T.K.), hoy vicepresidente sostiene la tesis del desarrollo de un “Capitalismo Andino”, donde los indígenas podrían cumplir tareas nunca efectuadas por una burguesía parasitaria y antinacional. Por estos postulados se lo tipifica como un socialdemócrata ingenuo porque Bolivia constituye un país capitalista atrasado dependiente, donde coexisten diversos modos de producción; por lo tanto es tarde para cumplir con esas labores burguesas, según el Partido Obrero Revolucionario, la única alternativa es dar un paso violento hacia el socialismo. Otra respuesta al postulado de García Linera es que dentro del desarrollo desigual del capitalismo, existen países periféricos que podrían o no cumplir esos trabajos, la disyuntiva es dar un salto dialéctico para cumplir esas tareas necesarias e imprescindibles; finalmente, un tercer razonamiento estriba en que en un capitalismo tardío en países pobres genera necesariamente contradicciones irreconciliables entre la periferia y lo centripetal, en el caso boliviano, necesariamente se debe pasar por estas fases capitalistas previas al socialismo.
Evo Morales Ayma es la síntesis de lo más abigarrado, por una parte representa a la gran masa indígena marginada durante muchos siglos, al proletariado minero que ve como una opción para reivindicar sus intereses de clase avasallados por más de veinte años de gobiernos neoliberales; finalmente, una clase media que cree en un proceso de cambio que implemente medidas económicas que pueden mejorar su situación de clase. En la estructura del poder boliviano con el Movimiento al Socialismo (Partido del actual presidente) confluyen los más variado de la izquierda boliviana como el Partido Comunista Boliviano (Ministerio de Educación y Culturas), Partido Comunista Marxista Leninista (Ministerio de Minería y Metalurgia). La segunda paradoja es la concurrencia de exmilitantes: del Movimiento Nacionalista Revolucionario como Carlos Villegas, actual ministro de hidrocarburos; Walter Delgadillo Terceros del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, ministro de trabajo.
Las observaciones formales de las oligarquías recalcitrantes sobre apellidos, color de la piel, población y territorio como los distintivos más importantes para descalificar al problema indígena, cuya solución es insertarlo en la cultura de la globalización, en el proceso desarrollista o de la economía de mercado, cuando existen modos de producción tan arcaicos como el asiático, esclavista y feudal. Estas posturas modernistas quedan pequeños cuando el problema de fondo es económico, político e ideológico. José Carlos Mariátegui, señalaba “Llamamos problema indígena a la explotación feudal de los nativos en la gran propiedad agraria. El indio en el noventa por ciento de los casos, no es un proletario sino siervo. El capitalismo como sistema económico y político, se manifiesta incapaz, en América Latina, de edificación de una economía emancipada de las taras feudales, El prejuicio de la inferioridad de la raza indígena, le consiente una explotación máxima de los trabajos de esta raza; y no está dispuesto a renunciar a esta ventaja, de la que tantos provecho obtiene”. En la realidad boliviana la revolución nacionalista de 1952 quiso resolver este problema con la expropiación de los grandes latifundios, creando minifundios míseros, paradójicamente a finales del siglo pasado aparecieron nuevos latifundios y terratenientes. De la producción feudal se pasó a la producción capitalista con una mentalidad racial; esta nueva oligarquía considera al indio como una raza inferior Los “t´aras”, denominativo despectivo para los selvícolas y “kollas” (emigrantes indígenas del altiplano), incapaces de gobernar con Evo Morales Aima; por lo tanto, deben cumplir labores subalternas para el desarrollo de una economía poderosa, especialmente en el oriente boliviano
Frente a las imposturas de representación al indio, muchos mestizos y blancos se atribuyen su representatividad, inclusive utilizando el apelativo de “Túpac (en aimara y quechua: líder). Es menester recurrir nuevamente a Mariátegui, cuando señeramente dice: “Para la progresiva educación ideológica de las masas indígenas, la vanguardia obrera dispone de aquellos militantes de raza india que, en las minas o los centros urbanos, particularmente en los últimos, entran en contacto con el movimiento sindical y político, Se asimilan sus principios y se capacitan para jugar un rol en la emancipación de su raza. Es frecuente que obreros procedentes del medio indígena, regresen temporalmente o definitivamente a este. El idioma les permite cumplir eficazmente una misión de instructores de sus hermanos de raza y de clase. Los indios campesinos no entenderán de veraz sino a individuos de su seno que les hablen su propio idioma. Del blanco, del mestizo, desconfiarán siempre; y el blanco y el mestizo a su vez, muy difícilmente se impondrán el arduo trabajo de llegar al medio indígena y de llegar a él la propaganda clasista”.

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